Lecturas: Los Magos


Ten cuidado con lo que deseas, pues puede hacerse realidad. A veces algo nos parece maravilloso, magnífico, radiante, el súmmun de la felicidad y nos olvidamos de que toda moneda siempre tiene dos caras. 

Quentin, un chico de Brooklyn sin más aspiraciones que seguir adelante con su vida tal y como viene pautada por la sociedad (colegio, instituto, primer amor, universidad...), tiene un poderoso deseo que no se molesta en ocultar. Los viejos libros de Fillory, pertenecientes a una saga de fantasía, le tienen atrapado desde su infancia y, desde entonces, sueña con viajar hasta allí y ocupar uno de los cuatro tronos que el reino reserva para los hijos de Adán (¿os suena de algo?)

Si esto os parece interesante, no sabéis lo que os espera. Dejad que os cuente su historia...



Título: Los Magos
Autor: Lev Grossman
Editorial: Zeta Maxi (Ediciones B)
ISBN: 978-84-9872-400-4
Interesante: Lee los dos primeros capítulos






 Estamos en Brooklyn, una tarde de otoño, paseando por sus calles. A lo lejos, vemos una pareja compuesto por una joven de pelo oscuro preciosa que va cogida de la mano de uno de esos tíos que te quitan la respiración con solo mirarles, de esos que desprenden seguridad por cada poro de su piel, de esos con cejas carismáticas (¿?). Quentin es el que camina justo detrás de ellos, encorvado y largirucho, jugueteando con una moneda entre los dedos helados de su mano derecha. Pero, ¿qué ha sido eso? ¡La moneda ha desaparecido unos segundos hasta aparecerse de nuevo sobre su mano izquierda! Sé lo que pensáis: Este tío es muy raro...

 El trío caminaba hacia una entrevista con las universidades que han solicitado, son chicos inteligentes, hábiles y eficientes, a ninguno le preocupa su futuro, todo está perfectamente planificado. Por mucho que Quentin desee abandonar este mundo ordinario y encontrar, gracias a la magia, el mundo de Fillory, tiene reservado un futuro asquerosamente normal. ¿O no?
 La entrevista para la universidad termina por ser un absurdo, empezando por la muerte del entrevistador (al que nunca jamás volveremos a ver, pero me daba tanta pena de este personaje que tenía que mencionarlo) en cuyo despacho Quentin encuentra el último libro de la saga de Fillory, un libro que el autor nunca llegó a escribir...
 Feliz por haberlo encontrado, camina de vuelta a casa pero el mundo se vuelve extrañamente caluroso. Quentin se pierde en la búsqueda de una nota arrastrada por el viento hasta llegar a alcanzar su verdadero destino: Brakebills, la universidad de Los Magos.

El libro está dividido en cuatro partes. En la primera, el autor nos habla de la universidad de magia, donde Quentin desarrolla sus habilidades y genera algunas nuevas desconocidas para él. En la segunda, tras la universidad, nos encontramos ante la lucha de los protagonistas para adaptarse al mundo real donde la magia les dará cuanto desean, donde obtener lo que quieran sin ningún esfuerzo puede hacerles elegir los caminos equivocados. En la tercera, Quentin se ve envuelto en las luchas de Fillory. Y por último, pero no menos importante, el autor nos deja con la boca y los ojos abiertos a más no poder con un final impactante.

Nuestro protagonista, un ser al que desearemos matar en algunos momentos y al que adoraremos en otros, madura en el transcurso de la historia. Pero madurar no significa ser más listo, más consecuente o más inteligente, a veces madurar es simplemente el resultado de un entorno aburrido sobre una persona con demasiadas expectativas; lo que puede dar lugar a un ser egoísta, depresivo, sarcástico-ofensivo, irascible y consentido. Lo mejor de todo esto, es que Quentin jamás estará solo en su aventura. Alice, Elliot, Janet y Josh serán sus mejores amigos (bueno, tal vez Alice sea algo más importante para él), por suerte para el lector (por la diversión que esto conlleva), igualmente irritantes que él.

479 páginas, a cada cual más extraña, en las que me emborraché de magia y con las que disfruté a un ritmo trepidante. Sangre derramada, sueños truncados, esperanzas aplastadas, muerte y mucho sarcasmo.

A tener en cuenta: 
  • No son adolescentes. Empezamos con 18, pero creciendo de verdad. La ventena es la edad clave de esta novela y hay que entenderla de forma post-universitaria americana.
  • Frecuencia de palabras mal sonantes.
  • El autor no tiene piedad con ninguno de sus personajes.
  • Narración ligera, amena.
  • Moraleja escondida en el interlineado.
  • Sexo sin remilgos.
  • ¡¡La portada es mágica!!

 ¿Por qué lo compré? Porque ese día había olvidado un libro en casa y no pensaba pasarme mi media hora de trayecto en tren mirando al paisaje. La portada me llamó la atención y el título me hizo recordar una reseña de María (cazadora de sombras y libros) en la que se me había hecho la boca agua; como no, la cita de la portada ayudó bastante:

"Los magos es a Harry Potter como un trago corto de Wisky a una taza de té"
Geroge R. Martin.