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5 cosas que aprendí de Mad Men como escritora


Antes que escritora soy lectora. Gracias a eso aprendo de cada bocado que doy a cualquier libro, sea de mi gusto o no, pero también a cualquier serie o película. No suelo hablarte de lo que veo, pero en esta ocasión me muero por comentar esta. 

Normalmente, veo series por la misma razón que leo libros: Busco entretenimiento. Espero adentrarme en un mundo diferente que me haga desconectar de mi realidad y, al mismo tiempo, encontrarme en sus personajes. 

Los personajes, y solo ellos, son los responsables de que siga viendo una serie, una película o leyendo un libro. Por eso, a pesar de que los 60, el sexismo, el alcoholismo, el mundo de la publicidad o la era dorada del capitalismo no son lo mío, me enganché a esta serie años después de su última temporada. Fueron ellos quienes me enseñaron sutilmente la gran cantidad de cosas que, como escritora, tengo que trabajar desde ya

 1. Identificación con los personajes.

Me vi en ellas y también en ellos. Como escritora a veces se me escapa que sentirse identificado no implica compartir género, estatus social, estudios, gustos musicales o forma de vestir. La identificación es mucho más profunda y personal de lo que los noveles creemos. Las emociones son la clave. Haber pasado una experiencia similar, haber experimentado las mismas emociones o darles la suficiente justificación a sus actos para que sean fáciles de empatizar. 

El trabajo en los personajes previo a la escritura puede ser muy tedioso, principalmente porque la mayor parte de ese material no lo vas a utilizar, pero te hará conocer al personaje de tal modo que hasta sus diálogos podrán definirlo. 

Y no importa si caen mal. Algunos deben caer mal. Algunos deben ser juzgados por los lectores, pero desde luego tienen que ser consecuentes. En Mad Men todos los personajes tienen su porqué. Desde el galimatías emocional de Don Draper a la superficialidad de Roger Sterling, cada uno es su contexto y con su propia historia, son coherentes y, por tanto, despiertan empatía en los espectadores.

2. Perseverancia inteligente. 

Esto lo aprendí de ellas. Los personajes masculinos, a pesar de que algunos tengan menos suerte que otros, siempre lo tienen más fácil que las mujeres a la hora de perseguir sus sueños o aspiraciones. Pero ellas, desde el sentimiento de inferioridad que la sociedad les ha impuesto, se mueven con cuidado, inseguridad y miedo, pero se mueven. 

  • De la redactora Peggy Olson, me quedo con el constante aprendizaje en escala ascendente. De secretaria, pasó a redactora por casualidad y con ello se encendió la llama de su ambición. La evolución de este personaje es mi favorita (otros involucionan, ella siempre mira hacia adelante). Al principio, aceptando que tiene menos derechos que los hombres, trabaja para convertirse en alguien imprescindible, y después, con sus logros como respaldo, empieza a exigir lo que le pertenece. Es perseverante y sabe cuándo y cuánto serlo. 
  • Con Joan Holloway-Harris entendí el significado de armas de mujer. Su elegancia sibilina es envidiable y, aunque al principio te pueda parecer de lo más superficial, no hay personaje con más capas que ella. Conoce y entiende el estado de la sociedad y se adapta, con mayor o menor esfuerzo, a cada requerimiento. Juzgada en cualquier ámbito por su aspecto, lo asume y se retira, tragándose su orgullo, cuando es necesario. Pero eso no le impide seguir avanzando. Su ambición es diferente a la de Peggy, evoluciona de una forma diferente, pero también juega sus cartas con inteligencia. 
  • De Megan Draper aprendí algo diferente. La segunda mujer del protagonista trabajaba como secretaria por dinero, no por pasión ni ambición. Y cuando tuvo su economía segura, gracias a depender de un marido rico (eso sí), dejó su puesto asegurado por perseguir el sueño de ser actriz. Pero no es eso lo que aprendí de ella. En lugar de pasearse por castings o actuar de forma amateur, se buscó un buen lugar en el que prepararse, estudiar y crear contactos para luego ir a las pruebas con mayor seguridad. Por supuesto, a la hora de trabajar le ayudó tener enchufe, pero no perdió el tiempo. Yo pierdo mucho tiempo leyendo webs para escritores que no me enseñan nada y me llenan la cabeza de pájaros hasta liarme. Si sumase la cantidad de tiempo perdido en este tipo de aprendizaje, probablemente el valor económico sería mucho más alto que el de cualquier curso de escritura de calidad. Todo es cuestión de prioridades. 


3. "Work smarter not harder"

En la sala de creativos, tenían un cuadro con este eslogan. Perdían mucho tiempo buscando ideas y contaban con herramientas para provocarlas que usaban con mayor o menor acierto. No se trata de pegarte al teclado dedicar cuatro horas a escribir, cuatro a redes sociales para promocionar tu libro, cuatro al seguimiento de lo que dicen de tu libro... No nos llegarían las horas al día para una sola novela. 


Piensa bien cuál es tu objetivo (vender, que te lean o escribir mejor), luego valora que acciones crees que funcionarían para ti, el tiempo real que puedes dedicarle y prueba. ¡Es gratis! 

4. Las personas LGBT existen (y existieron) sin alterar la historia.

La semana anterior se crearon debates muy interesantes en twitter sobre una afirmación de Laura Gallego en una entrevista. Yo la seguí a través de los comentarios de los lectores, pero al parecer se justificó en que no usaba personajes LGBT porque la historia no lo requería. 

Sin nada que comentar respecto al trabajo o las opiniones de la autora, yo tengo otra opinión. No creo que meter un personaje heterosexual, homosexual, bisexual o transexual tenga que ir por requerimiento de la historia. De hecho, Cadencia (mi novela gratuita que puedes descargar aquí) la historia hubiera salido de la misma manera fuera Juliette (protagonista) bisexual o no, fuera lesbiana Clare (secundario) o no. 

Pero reconozco que es en la única de mis novelas que esto es así y me he propuesto cambiarlo. Porque si quiero hacer a mis personajes verosímiles debo normalizar y generalizar su uso para que sean el reflejo de la sociedad que siempre busco. Tal y como ocurre en Mad Men. 

Los personajes homosexuales y bisexuales que aparecen en esta serie no alteran en absoluto la historia. Aun situada en esa época represiva, Salvatore, el dueño de Lucky Strike, Joyce Ramsey incluso el propio Steerling, viven su sexualidad sin alterar un ápice el argumento general. Porque es lo lógico. Y lo hacen siendo un reflejo de la sociedad del momento. 


5. El feminismo es feminismo 

En este punto también me fijé tras las polémicas sobre personas que dicen no ser machistas ni feministas cuando el feminismo lucha por la igualdad. A todas esas personas les recomiendo coger el diccionario y se lo pongo fácil enlazando la definición en la RAE.

Antes de ver la serie ya sabía la cantidad de tópicos machistas que me iba a encontrar. Y también sabía que iba a ver algunos que actualmente siguen al pie del cañón. Lo que no sabía era que iba a encontrarme feminismo (un feminismo incipiente, sutil y frágil) en algunos de sus personajes y que, en términos generales, no se puede calificar como una serie machista. 

¿Conoces el Test Bechdel? Yo reconozco que hasta hace poco creía que películas como Tom Raider o Underworld donde una protagonista es fuerte, lucha y tiene carisma, era más que suficiente para que la película, libro o videojuego no fueran machistas. 

Pero este test, desarrollado en 1985 (tres décadas ya...) me abrió los ojos. Los requisitos para que un texto no sea machista son:

  1. Que aparezcan, al menos, dos personajes femeninos. 
  2. Que interaccionen entre ellas.
  3. Que su conversación no sea sobre un hombre (novio, hermano, padre, primo...).
Puede parecer una tontería, pero piénsalo. ¿Cuántas películas famosas, libros u obras conoces que lo cumplan? Y tus novelas, ¿lo cumplen? 
Mad Men sí los cumple. En mayúsculas. 

Sus personajes femeninos tienen papeles protagonistas, no son tan fuertes e independientes como les gustaría, pero sí en su contexto. Son ambiciosas, madres y trabajadoras, con personalidades perfectamente diferenciadas, son inconformistas e interaccionan. A veces hablan sobre algún hombre, sí, pero otras tantas hablan sobre sí mismas, sobre sus trabajos, sobre las campañas publicitarias, sobre sus necesidades laborales, sobre lo que sea. Es decir, de nuevo un reflejo de la sociedad real. 
Si bien es cierto, y permíteme que insista, esta serie pasa el test, pero hacerlo no significa que no sea una historia en la que se hable de sexismo, cosificación de la mujer y un largo etcétera. Este test no significa que una historia refleje igualdad de géneros, sino que no es machista. ¿Qué pasa con las historias que ni siquiera lo cumplen?
Que un personaje femenino diga palabrotas, vista desenfadada, sea fuerte o no se deje dominar del todo por un personaje masculino no hace que una historia deje de ser machista. Simplemente hace que ese personaje tenga esas características, que está genial si es lo que se pretende, por supuesto. Pero, ¿cuántos de esos personajes que has leído (o incluso escrito alguna vez) interaccionan con otra mujer para hablar de algo diferente a un hombre? 




 Mad Men ha sido mi escuela de personajes estos dos últimos meses. Te invito a disfrutarla o a compartir aquí las conclusiones que sacaste al verla, si ya lo has hecho, o si te vas a animar a hacerlo. Y de paso, te invito a reflexionar conmigo. Puedes hacerlo aquí o a través del correo veritasalterea@gmail.com. Me encantaría leerte.

Recursos para escritores. Legibilidad.



Como sabes, porque en la definición que se encuentra a la izquierda del blog lo digo, soy una estudiante experimentada. Llevo haciéndolo toda la vida y seguiré en ello, a pesar de que haya terminado la carrera hace años, porque soy adicta a aprender. Es una suerte que existan plataformas gratuitas como esta y esta de las que ya te hablé en entradas anteriores.

La semana pasada, terminé el MOOC de Mitos clásicos y mundo actual con el que disfruté de lo lindo repasando la mitología griega y reflexionando sobre lo vigente que está en cada paso que damos sin apenas darnos cuenta. Pero el MOOC que empecé antes de ayer sé que, además de saciar mi curiosidad, me será muy útil y quiero compartirlo contigo.

Su título es Redacción en Internet, y ya va por su segunda edición. No va sobre marketing, no va sobre ventas, no va sobre escritura en sí; sino sobre redactar en Internet utilizando todas las técnicas que tenemos a mano para que la comunicación sea lo más efectiva posible. 

En los primeros módulos, además de ofrecer una introducción, se comparten una serie de recursos de lo más útiles. Algunos ya los conocía, pero otros no tenía ni idea de si existían o de para que servían.

Un ejemplo, es el caso del índice de legibilidad de un escrito. Al parecer, en el mundo anglosajón la legibilidad se divide en dos términos (uno que define la claridad y comodidad de lectura y otro que evalúa lo comprensivo que es el texto), pero en castellano incluye las dos. Y para medir esa legibilidad, existen unos recursos muy interesantes.

Fog Index, se encarga de medirlo, pero está más orientado hacia textos escritos en inglés.

Si colocas un texto que hayas escrito en esta web y lo analizas, saldrá el índice de Gunning, que viene a ser un índice de legibilidad. La interpretación de ese dato nos dice que un texto de más de 13 puntos es demasiado complejo y solo personas con nivel universitario o de posgrado podrán comprenderte.

Sin embargo, al ser un baremo indicado para usar en inglés (cuya estructura es mucho más sencilla). El propio profesor, respondiendo a esa pregunta, mencionó que en castellano el índice debería considerarse complicado de entender a partir de 20.

Si quieres averiguar, cuán legible es un post de tu blog o un capítulo de tu libro, te recomiendo este otro índice. Esta web, que facilitó un compañero en el foro de estudiantes, no solo te da diferentes índices de legibilidad sino que también te da un cálculo sobre las veces que repites cada palabra (lo que puede darte una idea de cuándo y cómo usar sinónimos), el tiempo medio que tardaría una persona en leerlo y conteo de palabras total, entre otras cosas.


Web de autora, sí. ¿Y el blog?



Este año, que he decidido no agobiarme con proyectos que no vayan conmigo, me siento mucho más animada para hacer de este blog lo que me salga del tomate. Claro que, eso no quiere decir que no te tenga en cuenta. 

Te quiero aquí, conmigo, para seguir compartiendo los pequeños pasos que demos en esto que algunos llaman desarrollo personal, pero que a mí me gusta llamar realidad alternativa (ni 2.0, ni virtual, ni profesional, ni privada... Solo otra de la que hacer lo que nos apetezca).

Por eso mismo, mientras trasteaba cotilleando plantillas con las que decorar mi web de autora para que sea sencilla, práctica y tenga todo lo que un lector de fantasía, romances y misterios esté buscando, he llegado a la conclusión de que este blog no puede quedarse así.

Como dije en esta entrada, para mi gusto (y déjame resaltar el "para mi gusto") el blog de un escritor no debería ser de formación, consejos para otros escritores o reseñas. Ese tipo de blogs te hacen crear una comunidad, pero no te ayudan a atraer a los lectores ávidos de novelas como las que tú escribes. Para eso debes tener otro tipo de estrategia que me encantaría intentar, que me encantaría probar. Pero este no es el sitio para hacerlo.
Por eso estoy planteándome la posibilidad de llevar a cabo el plan pasado en el que pensé que podría intentar hacer una web de autora en la que me dedique, exclusivamente, a intentar a atraer a los lectores a los que les gusten mis letras.

Pero no quiero que pienses que voy a cerrar Veritas Alterea, porque este espacio no solo me pertenece a mí, sino a ti y a una Carmen pasada a la que respeto. Así que voy a intentar dejar de vomitar menos mis neuras por aquí (no prometo nada) y rescatar viejas secciones que sí te eran de utilidad y a mí me hacía sentir muy útil estudiarlas, crearlas y compartirlas contigo.

La primera sección que pienso re-inaugurar (publicando de nuevo las viejas entradas) es la conocida como "Tú escribes" en la que publicitaré autores, autopublicados o no, noveles o no, con entrevistas, enlaces a sus webs y lo necesario para hacerles promoción aunque sea a nivel de mi blog.

En breves publicaré las bases para que los interesados en publicitar su trabajo puedan escribirme y aparecer aquí. Yo también contactaré con autores que tenga en mente. 

Así que, atento, porque me pongo manos a la obra para reactivar esta realidad alternativa en la que tú también tengas tu espacio.

Las 3 razones por las que volveré a tu blog



Desde que soy parada, dedico parte del día a echar currículos y hacer cartas de presentación. Al no haber resultados positivos, me doy cuenta de que algo estoy haciendo mal así que entro en la página de orientación de empleo del SEPE y resulta que no es que este haciendo algo mal, sino que todo lo hago rematadamente mal. 
Al parecer el truco no es enviar currículos y recorrer empresas de tu sector, sino conocer personas. Y tienes que hacerles favores y parecer desinteresado, como si no necesitaras pagar el alquiler o comer todos los meses. Tienes que demostrar que vales como en un concurso de talento.
Tienes que promocionarte, crear tu marca personal y dejar huella. Exactamente igual que deberías hacer con tu blog si lo que quieres es atraer visitas para que vean la muestra de tu trabajo y quieran consumir eso que produces (en mi caso o tu caso, letras a raudales). 

Hay miles de millones de blogs y webs plagados de recomendaciones sobre cómo atraer lectores a tu blog y hacer que se queden. Y yo no voy a ser menos y pienso darte las mías, pero no desde la misma perspectiva que ellos. No voy a aconsejarte como una administradora de blog a otra, voy a explicarte que es lo que hace que yo visite un blog, vuelva, me quede y me tiente a consumir de él.

  • Un diseño agradable. A no ser que te conozca de hace tiempo y tengamos ya una relación lectoril, lo más probable es que mi yo superficial se haga con el control de mi ser. Si entro en un blog y el diseño no me gusta, lo cierro al instante.  Tampoco soy muy exigente, con que no haya letras raras, fondos oscuros o música me doy por satisfecha. Ahora bien, cuanto más bonito sea, más cómoda me sentiré navegando. Volveré seguro.
  • Historias. Da igual lo que quieras compartir, que si no usas modo narrativo no me atrapas. Las listas están bien, las imágenes también y por supuesto las recomendaciones, pero soy tremendamente cotilla y quiero saber de ti, lo que me cuentas y por qué. Para ver fotografías voy a otras plataformas.
  • Feedback. ¿Te gusta tener comentarios en tu blog? A mí también. Lo adoro. Te adoro por leerme y comentarme y agradezco horrores que te tomes la molestia de hacerlo, por eso te respondo. Si yo me tomo esa molestia en tu blog y no me contestas, no me gusta. No voy a andarme con rodeos políticamente correctos, no me gusta. Y no me motiva a seguir comentándote. Y, sobre todo, si me haces preguntas directas como consumidora de tu blog, al menos hazme saber que te importan mis respuestas. A no ser que no te importen, claro. A lo mejor solo me has hecho las preguntas sin que te importase mi aportación, en cuyo caso... ¿pa´ qué me preguntas? 

Las tres son de vital importancia para que yo visite y repita en un blog, pero sin duda es la última la que me hace sentir afín a la persona que escribe, la que me hace sentir parte de su comunidad, la que me hace sentir bienvenida en su casa... Y no una "acoplada" a un carro del que, por muy buenos que sean el diseño y la historia, me bajaré sin duda.

¿Cuáles son las razones por las que tú visitas un blog? O, mejor aún, ¿cuáles son las razones por las que vuelves y te suscribes?

En busca de editorial

¿Recuerdas Sin Licencia

Si acabas de llegar al blog probablemente no tengas ni idea de qué estoy hablando. Se trataba de un borrador de novela de género Chick Lit que los lectores del blog pudieron disfrutar capítulo a capítulo y descargarse de forma gratuita al finalizar.  Siento no poder ofrecerte un enlace para que revises lo que cuento, pero ya no está abierto al público...

De hecho, Sin Licencia ya no existe. Ni Will, ni Eris... Ni la historia. Los protagonistas cambian de nombre y la historia es completamente distinta. Nada de lo que leiste en su día, si es que estabas por aquí, ni nada de lo que te descargaste, sigue igual. El borrador solo era una idea y el manuscrito es una obra completamente diferente.

Quiero presentarte mi nueva novela y para ello tan solo puedo darte un título:
"Actitud Frambuesa"

Ya cuenta con su registro en la Propiedad Intelectual y, tras un estudio de viabilidad, la he enviado a 6 editoriales que considero que la pueden valorar como publicable. Lo he hecho siguiendo estos pasos.

Tengo miedo, claro que sí. Miedo a negativas, a mi poca paciencia (hace una semana del registro y dos días de los envíos) y miedo a cometer errores por culpa de la ilusión. Pero sin duda, lo que más me mueve es la esperanza. 

Cruzo los dedos y te pido que los cruces por mí (lo haré por ti cuando lo necesites). Me comprometo a compartir contigo todo este proceso y hacerte saber las respuestas que me dan las editoriales (si es que hay alguna).

Y ahora, a esperar...


¿Cómo debe ser el blog de un escritor?

Antes solía colgar historias, micro relatos y novelas en este blog. Lo hacía por capítulos, entregando uno nuevo un día concreto de la semana. Me siento algo decepcionada conmigo misma por haber perdido esa sana costumbre que me obligaba a mantenerme activa aporreando este viejo teclado. Aunque no tuviera nada de inspiración, saber que tú estabas esperando al otro lado de la pantalla para dedicarle 10 minutos a esa entrada, despertaba mi ojo de tigre escritoril

Respetaba este trabajo porque formaba parte de mi entretenimiento y fortalecía mi espíritu de superación. Me sentía buena escritora, no porque mis escritos fueran una maravilla, sino porque tú esperabas mis letras y yo veía en tus comentarios (o en tus emails) que conseguía entretenerte. Eso es lo más grande que alguien puede decirle a un escritor, desde mi punto de vista.

Recuerdo un programa de Top Chef (vale, lo confieso, soy una de esas locas adictas a los programas en los que se cocina), en el que en una de las pruebas un grupo no fue capaz de llegar al final y dar de comer a sus comensales el menú completo. Uno de los concursantes, que no tenía ni estrellas michelines ni premios conocidos, dijo algo así como "No hemos sido capaces de dar de comer, lo único que se espera de un cocinero".

Que sí. Que cuanto más sabroso esté, mejor. Que cuanto más "Woaow" este la comida, mejor. Que cuanto más bonita sea la presentación, mejor. Que cuanto más chispeante sea.... 

Que sí. Que todo suma y en conjunto podría darse una obra magistral que nos hiciera perder el sentido al primer bocado. Pero a veces lo único que quieres es comer un menú del día rico y casero, porque hace frío o porque estás muerto de hambre. A veces ni siquiera quieres menú del día, te sirve con unas tapas y una caña fresquita, otras prefieres un chocolate con churros y otras... Otras lo que quieres es tomarte un vino blanco y picotear los aperitivos gratuitos que pasan en algunos bares o tomarte un café y deleitarte con la galletita diminuta con la que acompañan el azúcar. A veces esa galleta, como decimos en mi tierra, "te presta por la vida".

Eso es lo que hacemos los autores cuando escribimos en abierto. Regalar aperitivos salados, picantes, dulces o amargos, para que los lectores que se caigan de casualidad en nuestro espacio se entretengan. Queremos que se sientan cómodos, como en su casa, y que se vayan de aquí con una grata sensación y ganas de volver. 



Si tienes suerte, los lectores que vuelvan degustarán esos aperitivos y tal vez, solo tal vez, les gusten tanto que se compren un menú completo, libro en nuestro caso, en la próxima visita.

Este verano alejada del blog he leído mucho sobre marketing para escritores sin más recursos que su voz o cuatro duros en el bolsillo y debo decir que muy pocos me han convencido. Algunas bitácoras se creen con el derecho de aleccionar (incluso de vender cursos) sobre cómo vender cualquier libro porque ellos han conseguido estar los primeros en Amazon con su manual X sobre "Cómo vender libros", "Cómo maquetar en word" o "Cómo convertir popo en oro". Pero no se dan cuenta de que no es lo mismo vender libros, así en general, que vender novelas. Y que no es lo mismo vender novelas históricas que vender novelas de ficción.

Y no lo digo por decir. Algunas de esas técnicas las he probado y otras no son más que una extensión de las primeras... No todo se puede reducir a redes sociales, no todo es tan rápido como eso. Si las usas para remitir al lector a tu blog, dale al lector algo que le haga entender que escribes. Porque si solo reseñas, si solo aconsejas, si solo entrevistas, si solo intentas venderte... ¿Cómo saben ellos si los 3, 5 o 10 euros que van a gastar en tu novela merecen la pena cuando aún no eres escritor michelinizado?

Como digo, he pasado un verano sin escribir, pero no me he ido a ninguna parte. He estudiado las entrañas de mi blog y, ¿sabes cuándo tuve más visitas y comentarios? Cuando escribía novelas o micro relatos en abierto. 

Metí la pata horriblemente intentando abrir mi blog a otras posibilidades cuando lo que yo quería era mantener a esos lectores aquí. ¿Cómo iba a mantenerlos si no les daba qué leer? ¿Cómo pretendía que se quedaran si les obligaba a tragarse tratados sobre cómo publicar en editoriales? En serio, aunque no lo parezca, hay gente a la que le gusta leer y no le interesa publicar. Y, aunque les interese publicar, no buscan en ti, escritor, que les muestres el camino.

Malgasté mis esfuerzos en otros temas que espantaron a algunos lectores y atrajeron otros nuevos. Algo que no es malo, pero tampoco es necesariamente bueno. Porque a los nuevos les interesaba saber cómo enviar un manuscrito a una editorial; las historias de Entre Cuentos de Hadas o Poéme y Edrick se la traían al pairo. Y les entiendo, que conste. Porque cuando yo voy a tomar un café a mitad de la tarde quiero mi galleta de caramelo gratis, no una paella, por muy bien hecha que este, que por solo 3€ me la lleve a casa y me solucione dos o tres comidas. Porque no quiero comer. Quiero merendar poco y gratis.

Todo se reduce a lo que quiero. A lo que quieres. A lo que quieren. No estoy diciendo que haya que ajustarse a lo que quieren otros, sino mostrar lo que tú quieres ofrecer y ser fiel a esa idea. La gente que quiera lo que ofreces te encontrará tarde o temprano. Hay métodos para que te encuentren más fácil, pero lo importante es que seas constante para que cuando lleguen, disfruten.


Tomémonos esto con calma. No es un camino fácil. Un buen blog de escritor requiere mucho trabajo, dedicación y cariño. No da resultados medibles que sean exactos ni mucho menos inmediatos. Pero es un trabajo agradable porque te permite liberar esa pasión que a veces ni te deja dormir, tan solo tienes que saber cómo enfocarla. Además, es muy agradecido. La gente que lee, que de verdad te regala su tiempo disfrutando sus letras, siempre te responderá.
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¿Qué tiene que tener un blog de escritor para enganchar?(desde la humilde opinión de una servidora)

  • Obras gratuitas en descarga (no importa que sean, no importa lo breves que sean)
  • Obra en funcionamiento que se distribuya en entregas (y cuando acabe, empezar otra, otra y otra.. Y ni siquiera tienen que ser largas o perfectas. Expón borradores)
  • Noticias sobre el estado de nuestras obras, publicaciones, presentaciones...
  • Comentarios de novelas de temas similares a los que escribes (yo no los llamaría reseñas porque somos escritores, no críticos. Tenemos opiniones, no críticas profesionales)
  • Entradas acerca de las obras que se escriben. Explicando algo sobre la ubicación, lugares de interés, tintes de los personajes interesantes... Conceptos que sacien la curiosidad pero que también puedan ser algo de lo que aprender.
  • Entradas personales. Sobre lo que para ti escribir, sobre lo que te inspira, sobre lo que comes cuando escribes o sobre desde dónde escribes.
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Y nada más. Cuando digo nada más, es porque no creo que debiera haber nada más. Nada. Ni hablar sobre películas, ni entrevistar a otros, ni dar consejos sobre el oficio de la escritura... Porque si quiero aprender a escribir no voy a visitar el espacio de Suzanne Collins, mejor me voy a Literautas. Porque si quiero leer entrevistas a autores y conocer métodos de escritura, no me va a interesar tu novela sobre ciencia ficción.

Como ves, yo soy la primera en cometer estos y muchos, pero muchísimos errores. No sabía que, como lectora, cuando voy a la web de un autor es para saber sobre sus novelas o disfrutar sus artículos. No sabía que tal vez los lectores de este blog querían lo mismo y yo dejé de dárselo... 

Es como el final de una tonta historia amor que termina por la ineptitud del otro. Me centré tanto en intentar dárselo todo que dejé de darles lo que querían. Yo soy la culpable, no esas personas que decidieron regalarme un pedacito de su tiempo y desaparecieron. Yo les eché de aquí.

No tengo el mejor de los métodos, acabo de descubrir este, y ni siquiera me sacrifico lo que debería para demostrar que funciona. Pero sé que lo haría.
 ¿Te atreverías a ponerlo en práctica?